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jueves, 15 de marzo de 2012

Mateo 6,1-6.16-18: 15 de junio de 2011 y 22 de febrero de 2012

Texto Bíblico:
6 1 Cuídense de hacer obras buenas en público solamente para que los vean; de lo contrario no serán recompensados por su Padre del cielo.
2 Cuando des limosna no hagas tocar la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que los alabe la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga.
3 Cuando tú hagas limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; 4 de este modo tu limosna quedará escondida, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
5 Cuando ustedes oren no hagan como los hipócritas, que gustan rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para exhibirse a la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga.
6 Cuando tú vayas a orar, entra en tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre a escondidas. Y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
16 Cuando ustedes ayunen no pongan cara triste como los hipócritas, que desfiguran la cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga.
17 Cuando tú ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, 18 de modo que tu ayuno no lo vean los demás, sino tu Padre, que está escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. 


Comentario (22/2/12):
Como todos los años, el Miércoles de Ceniza nos recuerda que iniciamos el tiempo de la Cuaresma. La“ceniza” del miércoles hemos de mirarla desde la perspectiva de la Pascua, no del viernes santo. Porque lo que importa es la liberación total, no cargar con el peso de las culpas. La penitencia de Cuaresma no es tiempo de muerte sino de vida.
El trabajo y mil cosas de la vida no nos permiten vivir el miércoles de ceniza como quisiéramos, quizás. Pero, hagamos lo que podamos y busquemos la manera de tener un rato de silencio, de recogimiento, para purificar el corazón del cansancio.
En el Evangelio de hoy se nos invita a servir, hagámoslo en silencio y con humildad; sin aspavientos, sin pregonarlo a los cuatro vientos y el Señor que ve lo secreto nos recompensará.
Jesús, sigue cada uno de nuestros actos. Nos ve y se alegra o entristece con cada uno de ellos. Él ve y sabe lo que hemos hecho, no tenemos que contárselo.
Preocupémonos por hacer el bien a nuestro paso, a todo el que se nos cruza y no por la recompensa o el reconocimiento que habremos de recibir. No busquemos la vanagloria ni el reconocimiento barato, tengamos presente que es por Dios y para Dios que actuamos y somos. Él no necesita demostraciones…Él nos conoce y si con nuestros actos hemos llevado alegría, esperanza o paz, quedará registrado en su infinita memoria, sin que tengamos que hacérselo notar a nadie, porque será a Él al que le habremos llevado paz, alegría, esperanza o amor.
La oración, que es la comunicación, el vínculo que mantenemos con nuestro Padre, debe ser constante, amplia, abierta, íntima, privada.
Anita

Comentario (15/6/2011):
En la práctica de mayoría de las religiones de la tierra, incluyendo la judía y la nuestra, la limosna, la oración y el ayuno son pilares fundamentales.
Todos nosotros, que somos gente de Iglesia, “estamos en riesgo”. Los ejemplos de vida o testimonios que demos serán evaluados diariamente por quienes están a nuestro alrededor, sean o no cristianos.
A propósito o de casualidad muchas veces hacemos cosas “sólo para que nos vean”: voy a participar en tal o cual actividad de la parroquia para que vean que colaboro, ojalá nombren a quienes hicieron la donación, etc.
Ser fariseo es hacer aspaviento de pulcritud en la práctica religiosa; pero, Jesús nos invita a que el corazón esté abierto a Dios cada vez que oremos, ayunemos o demos limosna. De modo que podemos orar en todas partes (especialmente cuando nadie me mira), puedo privarme de algunos gustos para ayudar a mis cercanos (por ejemplo, acompañar en la dieta a mi madre enferma de diabetes para que esté compensada de su enfermedad sin demostrar que me molesta comer lo que ella come), puedo ayudar a una persona necesitada sin que sepa que yo la ayudé porque no tiene que agradecerme.
Sólo así estaré poniendo semillas de construcción del reinado de Dios: justo, vivo, verdadero y de amor.
Jessica


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