Texto Bíblico:
7 24 Desde allí se puso en
camino y se dirigió a la región de Tiro. Entró en una casa con intención de pasar
inadvertido pero no logró ocultarse. 25 Una mujer que tenía a su hija
poseída por un espíritu inmundo se enteró de su llegada, acudió y se postró a sus
pies. 26 La mujer era pagana, natural de la Fenicia siria. Le pedía que
expulsase de su hija al demonio. 27 Jesús le respondió: - Deja que
primero se sacien los hijos. No está bien quitar el pan a los hijos para
echárselo a los perritos.
28
Ella replicó: - Señor, también los perritos,
debajo de la mesa, comen de las migas que dejan caer los niños.
29
Le dijo: - Por eso que has dicho, puedes irte,
que el demonio ha salido de tu hija.
30
Se volvió a su casa y encontró a la hija acostada
en la cama; el demonio había salido.
Comentario:
San
Marcos evangeliza a comunidades mayoritariamente paganas y destaca la actividad
de Jesús en los pueblos no judíos.
El plan
misionero de Jesús era evangelizar primero al pueblo judío y después al resto;
pero en la región de Tiro, por donde caminaba, se le acerca una mujer
extranjera, de otra raza y de otra religión, lo cual estaba prohibido por la
ley judía. Inicialmente, Jesús, no quería atenderla, pero la mujer insistió y
consiguió lo que quería: la sanación de su hija.
Jesús
emplea una frase muy dura. “No está bien quitar el pan a los hijos para
dárselos a los perritos”. La expresión “perro” era común entre los judíos para
referirse a los extranjeros y paganos. La frase alude a que los hijos son el
pueblo judío, y los perritos, son los paganos; pero ella, con su fe sencilla,
confiada y humilde, asume que ella es uno de esos perritos y que tiene derecho
a las migajas de la Buena Noticia.
Jesús
se conmueve ante la fe sencilla de las personas que piden, se acercan, que
presentan adornos y flores para congratularlo, confían y esperan. Esa es la fe
que debemos tener todos los cristianos, dejarnos estar en los brazos del Señor.
Marité

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