Texto Bíblico:
7 14 Llamando de nuevo a
la gente, les decía: - Escuchen todos y entiendan. 15 No hay nada afuera
del hombre que, al entrar en él, pueda contaminarlo. Lo que lo hace impuro, es
lo que sale de él. 16 [[El que tenga oídos para oír que escuche.]]
17
Cuando se apartó de la gente y entró en casa,
le preguntaban los discípulos el sentido de la comparación. 18 Y él les
dijo: - ¿Con que también ustedes siguen sin entender? ¿No comprenden que lo que
entra en el hombre desde afuera no puede contaminarlo, 19 porque no le
entra en el corazón, sino en el vientre y después es expulsado del cuerpo? –
Con lo cuál declaraba puros todos los alimentos-. 20 Y les añadía: -
Lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre. 21 De dentro,
del corazón del hombre salen los malos pensamientos, fornicación, robos, asesinatos,
22 adulterios, codicia, malicia, fraude, desenfreno, envidia, blasfemia,
arrogancia, desatino. 23 Todas esas maldades salen de dentro y contaminan
al hombre.
Comentario:
El
evangelio de hoy nos habla sobre el sentido de la verdadera pureza. Dios todo
lo creo puro, nada de lo que hay en la naturaleza creada es impuro.
Todos
los alimentos son puros y necesarios, entran al tubo digestivo del hombre por
la boca para nutrirlo. El organismo los procesa, los separa y elimina lo que no
le sirve. No contaminan el corazón.
No hay
nada afuera del hombre, que al entrar en él pueda contaminarlo, lo que sale de
él, sí puede contaminar a otros seres humanos y a la sociedad.
Del
corazón salen los malos pensamientos y se originan las malas acciones, como el
robo, la codicia, el orgullo, la envidia, el desenfreno, etc. En cambio lo que
hace puro al hombre es el amor, la solidaridad, la justicia, la misericordia,
la entrega al prójimo, etc. Por eso el Señor recalca: El que tenga oídos para
oír que “escuche”.
Marité

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