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sábado, 18 de febrero de 2012

Marcos 7,14-23: 8 de febrero de 2012


Texto Bíblico:
7 14 Llamando de nuevo a la gente, les decía: - Escuchen todos y entiendan. 15 No hay nada afuera del hombre que, al entrar en él, pueda contaminarlo. Lo que lo hace impuro, es lo que sale de él. 16 [[El que tenga oídos para oír que escuche.]]
17 Cuando se apartó de la gente y entró en casa, le preguntaban los discípulos el sentido de la comparación. 18 Y él les dijo: - ¿Con que también ustedes siguen sin entender? ¿No comprenden que lo que entra en el hombre desde afuera no puede contaminarlo, 19 porque no le entra en el corazón, sino en el vientre y después es expulsado del cuerpo? – Con lo cuál declaraba puros todos los alimentos-. 20 Y les añadía: - Lo que sale del hombre es lo que contamina al hombre. 21 De dentro, del corazón del hombre salen los malos pensamientos, fornicación, robos, asesinatos, 22 adulterios, codicia, malicia, fraude, desenfreno, envidia, blasfemia, arrogancia, desatino. 23 Todas esas maldades salen de dentro y contaminan al hombre.

Comentario:
El evangelio de hoy nos habla sobre el sentido de la verdadera pureza. Dios todo lo creo puro, nada de lo que hay en la naturaleza creada es impuro.
Todos los alimentos son puros y necesarios, entran al tubo digestivo del hombre por la boca para nutrirlo. El organismo los procesa, los separa y elimina lo que no le sirve. No contaminan el corazón.
No hay nada afuera del hombre, que al entrar en él pueda contaminarlo, lo que sale de él, sí puede contaminar a otros seres humanos y a la sociedad.
Del corazón salen los malos pensamientos y se originan las malas acciones, como el robo, la codicia, el orgullo, la envidia, el desenfreno, etc. En cambio lo que hace puro al hombre es el amor, la solidaridad, la justicia, la misericordia, la entrega al prójimo, etc. Por eso el Señor recalca: El que tenga oídos para oír que “escuche”.
Marité

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