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domingo, 9 de diciembre de 2012

Mateo 5, 1 – 12 (1-noviembre-12)


Texto Bíblico:
1 Al ver a la multitud, subió al monte. Se sentó y se le acercaron los discípulos. 2 Tomó la palabra y comenzó a enseñarles del siguiente modo.
3 Felices los pobres de corazón, porque el reino de los cielos les pertenece.
4 Felices los afligidos, porque serán consolados.
5  Felices los desposeídos, porque heredarán la tierra.
6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
7 Felices los misericordiosos, porque serán tratados con misericordia.
8  Felices los limpios de corazón, porque verán a Dios.
9  Felices los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios.
10 Felices los perseguidos por causa del bien, porque el reino de los cielos les pertenece.
11  Felices ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnien [falsamente] de todo por mi causa. 12  Alégrense y pónganse contentos porque el premio que les espera en el cielo es abundante. De ese mismo modo persiguieron a los profetas anteriores a ustedes.

COMENTARIO
Hoy es día de Todos los Santos, se recuerda a los parientes fallecidos y en la víspera se celebra  Halloween.
El día de todos los Santos es una tradición católica en honor de todos los santos, conocidos y desconocidos, y que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico.
Halloween deriva del término All  hallow’s eve, expresión del inglés antiguo que significa víspera de todos los santos. También se conoce como Noche de brujas o Noche de difuntos. Es una fiesta de origen celta que se celebra principalmente en Estados Unidos, Canadá, Irlanda, Inglaterra y algunos países hispanos, México, Colombia y Chile
Esta fiesta no existía en nuestro país; pero se copió del extranjero y  no tiene ninguna relación con los santos, porque se basa en elementos paganos, como disfraces de brujas, fantasmas, máscaras de terror, de muertos vivientes, etc
El sermón del monte es el nuevo programa del reino de Dios. El Señor declara felices a los pobres, a los que tienen hambre y sed de justicia, a los afligidos y los desposeídos. ¿Por qué?
¿Pueden estar felices las personas en  situaciones desesperadas?
Indudablemente, no. Dios no quiere estas situaciones para los seres humanos, quiere que desaparezcan con la llegada del reino de Dios. Las ocho bienaventuranzas no son mandatos, son invitaciones de superación frente a las dificultades.
Las cuatro primeras bienaventuranzas son del corazón. Frente a la pobreza material la persona puede transformarla en pobreza del corazón, o sea, esa apertura confiada a la voluntad del Padre; frente a la aflicción sentir el consuelo de Dios; frente al hambre y sed de justicia vivir  la esperanza del cambio con la Buena Noticia.
Las cuatro bienaventuranzas restantes son las del  compromiso. Son las bienaventuranzas  del deseo de cambiar estas realidades tan duras que viven los hombres, y hacer efectivo el reino  de Dios, aquí y ahora. Los frutos del compromiso de todos nosotros, serán la eliminación de la pobreza y el hambre, la tierra compartida, la justicia “justa”, la solidaridad, y lograr la presencia de Dios en el corazón de todos los hombres, que es la verdadera felicidad.
Marité

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