Texto Bíblico:
13 22 Jesús iba
enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén. 23 Uno
le preguntó: - Señor, ¿son pocos los que se salvan?
Les
contestó: 24 – Procuren entrar por la puerta estrecha, porque les
digo que muchos intentarán entrar y no podrán. 25 Apenas se levante
el dueño de casa y cierre la puerta, ustedes desde afuera se pondrán a golpear
diciendo: Señor, ábrenos. Él les contestará: No sé de dónde son ustedes. 26
Entonces dirán: Hemos comido y bebido contigo, en nuestras calles enseñaste.
27 Él responderá: les digo que no sé de dónde son ustedes. Apártense
de mí, malhechores. 28 Allí será el llanto y el crujir de dientes,
cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de
Dios, mientras ustedes sean expulsados. 29 Vendrán de oriente y
occidente, del norte y el sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30
Porque, hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.
Comentario
Hay que esforzarse por “entrar por la puerta estrecha”, lo cual
quiere decir que hay mucho que aportar desde nuestras capacidades y
posibilidades para nuestra propia salvación, entendida como una dimensión nueva
de la vida que hay que comenzar a construir aquí. En la perspectiva de Jesús, algunos están dentro como participando
de un banquete y otros quieren entrar, peno pueden porque resultan tan extraños
para el amo que no se les puede abrir la puerta. Es evidente que estos
excluidos del banquete son los propios paisanos de Jesús que, habiendo recibido
la fe desde épocas antiguas, no han sabido ponerla en práctica, por el
contrario, se han creado una falsa seguridad pensando que por derecho propio
deben ser los primeros en entrar al banquete.
Jesús nunca dijo que serían muchos o pocos los
que compartan la felicidad de Dios. Pero sí dijo repetidas veces que serán
pocos los elegidos entre muchos llamados. Esto significa que entre tantos
hombres que tuvieron la suerte de encontrarlo y que, con eso, fueron llamados a
compartir su misión, poco aceptan cambiar su vida y comprometerse con él. Los
elegidos son los que se convierten, creen y participan en la construcción del
Reino.
Muchos toman el camino que conduce a la
perdición. Salen del camino en que Cristo es todo para nosotros, derrochan los
dones de Dios y, aparentemente, se vuelven inútiles para el Reino; pero no por
eso escapan a la misericordia del Padre.
Ana
María
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