Texto Bíblico:
9 2 Seis días más tarde tomó Jesús
a Pedro, a Santiago y a Juan y se los llevó aparte a una montaña elevada. Delante
de ellos se transfiguró: 3 su ropa se volvió de una blancura
resplandeciente, tan blanca como nadie en el mundo sería capaz de blanquearla. 4
Se les aparecieron Elías y Moisés conversando con Jesús. 5 Pedro
tomó la palabra y dijo a Jesús: - Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a armar
tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías 6 –No sabía
lo que decía, porque estaban llenos de miedo-.
7
Entonces vino una nube que les hizo sombra, y
salió de ella una voz: - Éste es mi Hijo querido. Escúchenlo.
8
De pronto miraron a su alrededor y no vieron
más que a Jesús solo con ellos. 9 Mientras bajaban de la montaña les
encargó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre
resucitara de entre los muertos. 10 Ellos cumplieron aquel encargo pero
se preguntaban qué significaría resucitar de entre los muertos.
11
Y le preguntaron: - ¿Por qué dicen los letrados
que primero tiene que venir Elías?
12
Él les respondió: - Elías vendrá primero y
restaurará todo. Pero, ¿por qué está escrito que el Hijo del Hombre ha de padecer
mucho y ser despreciado? 13 Yo les digo que Elías ya vino y lo
trataron a su antojo, tal como está escrito.
Comentario:
A
muchos nos ha pasado que queremos escapar de lo que nos causa miedo, huyendo
hacia parajes bellos de donde no quisiéramos volver. Lo más probable es que
Pedro no ha olvidado el anuncio hecho hace seis días por Jesús y teme mucho ir
a Jerusalén. De allí su invitación a quedarse allí en la montaña.
La
manifestación divina en la montaña es la culminación del antiguo testamento
(por ello están presentes los representantes de la Ley y de los Profetas:
Moisés y Elías) Pero esta culminación no es un final, es una promesa de
perfeccionar las enseñanzas a través del ejemplo de Jesús.
Jesús
por eso desea mantener el secreto de lo ocurrido. No quiere ser un mago con
poderes maravillosos sino que cumplir lo que está escrito: “que el Hijo del
Hombre ha de padecer mucho y ser despreciado”. De este modo se logrará la
resurrección y posterior comprensión, por parte de los discípulos, de la misión
salvadora.
Lo
más importante que destacar es que debemos perder el miedo al futuro, porque
todas las enseñanzas de Jesús son promesas de vida, por lo que deberíamos
tratar de vivir en comunidad siendo siempre valientes ante la adversidad.
Jessica

No hay comentarios:
Publicar un comentario