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sábado, 18 de febrero de 2012

Marcos 8,22-26: 15 de febrero de 2012


Texto Bíblico:
8 22 Cuando llegaron a Betsaida, le llevaron un ciego y le pidieron que lo tocase. 23 Tomando al ciego de la mano, lo sacó a las afueras del pueblo, luego de ponerle saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: - ¿Ves algo?
24 El ciego que iba recobrando la vista dijo: - Veo hombres; los veo como árboles, pero caminando.
25 De nuevo le impuso las manos a los ojos. Él afinó la mirada, fue sanado y distinguía todo de lejos perfectamente. 26 Jesús lo envió a casa y le dijo: - ¡No se te ocurra entrar en el pueblo!

Comentario:
La ceguera de la que nos habla este texto bíblico es la falta de fe, es la falta de la luz de Dios iluminando el alma. Muchos de nosotros hemos ido mejorando nuestra vista en la medida que vamos comprendiendo el mensaje de Jesús, así como el ciego necesita dos imposiciones de manos en sus ojos. Cristo siempre nos da la posibilidad de conocerlo, nos hace un tratamiento a lo largo de nuestras vidas y revisa nuestra vista en cada momento.
Tal como las visitas al oftalmólogo, Jesús permite que se nos acerquen distintas pruebas a la vista, que son todas esas oportunidades en que un hermano se nos acerca invitándonos a hacer crecer el reino de Dios en la tierra (apoyando a los marginados y perseguidos, difundiendo la palabra de Dios, viviendo en verdadera comunidad evitando la competitividad individualista, etc.)
Pidamos cada día que crezca nuestra fe para que no confundamos a los humanos con árboles, para que podamos diferenciar las buenas de las malas acciones, para que podamos elegir el mejor camino, que es estar cerca de Jesús.
Jessica

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