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sábado, 18 de febrero de 2012

Marcos 8, 27-33: 16 de febrero de 2012


Texto Bíblico:
8 27 Jesús emprendió el viaje con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Felipe. Por el camino preguntó a los discípulos: - ¿Quién dice la gente que soy yo?
28 Le respondieron: - Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que uno de los profetas.
29 Él les preguntó a ellos: - Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?
Respondió Pedro: - Tú eres el Mesías.
30 Entonces les ordenó que a nadie hablasen de ello.
31 Y empezó a explicarles que el Hijo del Hombre tenía que padecer mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los letrados, sufrir la muerte y luego de tres días resucitar. 32 Les hablaba con franqueza. Pedro se lo llevó aparte y se puso a reprenderlo. 33 Pero él se volvió y, viendo a los discípulos, dice a Pedro: - ¡Aléjate, Satanás! Tus pensamientos son los de los hombres, no los de Dios.

Comentario:
Inmediatamente después de la curación del ciego Jesús comienza su viaje definitivo hacia la culminación de su misión.
Para eso, a sus discípulos les hace una evaluación de la vista (una medición de su verdadera fe). Por eso les pregunta quién dicen ellos que es Él.
Pedro responde con la certeza que Jesús es el Mesías, el ungido, el esperado; pero, qué tipo de Mesías esperaba Pedro. Al parecer Pedro padecía de astigmatismo, es decir, podía ver con su fe la verdad de Jesús pero no comprendía la magnitud de su misión, estaba viendo a un Mesías distorsionado por todo lo que había aprendido de la tradición de la Ley. Lo más probable es que esperase a un Mesías victorioso que haría salir del territorio judío al invasor romano y que iba a hacer que Israel tuviese la gloria de los tiempos de Salomón.
Esta alteración de la vista se deduce de la reprensión de Pedro hacia Jesús cuando les explica que ha de padecer y debe ser rechazado y muerto para poder resucitar. Pedro pone piedras en el camino de Jesús. Le tienta, como el enemigo en el desierto, de escoger el camino más fácil y Jesús lo rechaza porque conoce su misión y quiere cumplirla por el amor inmenso que posee.
Sigamos pidiendo a Dios que aumente nuestra fe todos los días para ver realmente quien es Jesús y cuál es nuestra misión. Amén.
Jessica

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