Texto Bíblico:
8 27 Jesús emprendió el
viaje con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Felipe. Por el camino
preguntó a los discípulos: - ¿Quién dice la gente que soy yo?
28
Le respondieron: - Unos que Juan el Bautista,
otros que Elías, otros que uno de los profetas.
29
Él les preguntó a ellos: - Y ustedes, ¿quién
dicen que soy yo?
Respondió
Pedro: - Tú eres el Mesías.
30
Entonces les ordenó que a nadie hablasen de
ello.
31 Y empezó
a explicarles que el Hijo del Hombre tenía que padecer mucho, ser rechazado por
los ancianos, los sumos sacerdotes y los letrados, sufrir la muerte y luego de
tres días resucitar. 32 Les hablaba con franqueza. Pedro se lo llevó
aparte y se puso a reprenderlo. 33 Pero él se volvió y, viendo a los
discípulos, dice a Pedro: - ¡Aléjate, Satanás! Tus pensamientos son los de los
hombres, no los de Dios.
Comentario:
Inmediatamente
después de la curación del ciego Jesús comienza su viaje definitivo hacia la
culminación de su misión.
Para
eso, a sus discípulos les hace una evaluación de la vista (una medición de su
verdadera fe). Por eso les pregunta quién dicen ellos que es Él.
Pedro
responde con la certeza que Jesús es el Mesías, el ungido, el esperado; pero, qué
tipo de Mesías esperaba Pedro. Al parecer Pedro padecía de astigmatismo, es
decir, podía ver con su fe la verdad de Jesús pero no comprendía la magnitud de
su misión, estaba viendo a un Mesías distorsionado por todo lo que había
aprendido de la tradición de la Ley. Lo más probable es que esperase a un
Mesías victorioso que haría salir del territorio judío al invasor romano y que
iba a hacer que Israel tuviese la gloria de los tiempos de Salomón.
Esta
alteración de la vista se deduce de la reprensión de Pedro hacia Jesús cuando les
explica que ha de padecer y debe ser rechazado y muerto para poder resucitar.
Pedro pone piedras en el camino de Jesús. Le tienta, como el enemigo en el
desierto, de escoger el camino más fácil y Jesús lo rechaza porque conoce su
misión y quiere cumplirla por el amor inmenso que posee.
Sigamos
pidiendo a Dios que aumente nuestra fe todos los días para ver realmente quien
es Jesús y cuál es nuestra misión. Amén.
Jessica

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