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martes, 14 de febrero de 2012

Marcos 6,1-6: 1 de febrero de 2012


Texto Bíblico:
6 1 Saliendo de allí, se dirigió a su ciudad acompañado de sus discípulos. 2 Un sábado se puso a enseñar en la sinagoga y la multitud que lo escuchaba comentaba preguntaba asombrada: - ¿De dónde saca éste todo eso? ¿Qué clase de sabiduría se le ha dado, que tamaños milagros realiza con sus manos? 3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago y José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?
Y esto era para ellos un obstáculo. 4 Jesús les decía: - A un profeta sólo lo desprecian en su patria, entre sus parientes y en su casa.
5 Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos a quienes impuso las manos. 6 Y se asombraba de su incredulidad. Después recorría los pueblos vecinos enseñando.

Comentario:
Hermanos, si el orgullo nos ha hecho salir, que la humildad nos haga entrar.
“Yo he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la voluntad del que me ha enviado” (Jn 6,38). Es de esa humildad de la que siempre nos habla Jesús y los evangelistas, reconocer al igual que Jesús que sólo debemos hacer la voluntad del Padre y así ser parte de lo que Jesús nos dice. Aquel que viene a mí se hace uno conmigo, se hace humilde y no hará su voluntad sino la de Dios.
Recordemos el dicho “nadie es profeta en su tierra” Jesús les cuestiona la falta de apertura a la buena noticia a sus parientes y paisanos, ocurre lo de siempre: Él es un profeta por excelencia y corre la misma suerte de los profetas antiguos: lo rechazarán y perseguirán a muerte. Es que Jesús supera en todo a las expectativas de sus coterráneos y no logran encuadrarlo dentro de su categoría socio religiosa, un profeta es un ser excepcional que habla en nombre de Dios.
También nosotros hemos sido consagrados profetas por el bautismo. ¿Qué sucede cuando vivimos con autenticidad y convicción nuestra misión? Más de una vez hemos escuchado ¿acaso eres monja? o ¿te harás cura? ¿Será que se creen especialistas en Biblia? ¿Acaso te crees mejor que los demás? Tener vocación de profeta significa, estar siempre en oración, hacer vida la Palabra, es hacer la voluntad de Dios, es dar testimonio de Jesús resucitado, es estar comprometido con la causa de Jesús.
(Orfa)

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