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martes, 14 de febrero de 2012

Lucas 2,22-40: 29 y 30 de diciembre de 2011 y 2 de febrero de 2012

Texto Bíblico:
2 22 Y, cuando llegó el día de su purificación, 23 de acuerdo con la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentárselo al Señor, como manda la ley del Señor: Todo primogénito varón será consagrado al Señor; 24 además ofrecieron el sacrificio que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.
25 Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que esperaba la liberación de Israel y se guiaba por el Espíritu Santo. 26 Le había comunicado el Espíritu Santo que no moriría sin antes haber visto al Mesías del Señor. 27 Conducido, por el mismo Espíritu, se dirigió al templo. Cuando los padres introducían al niño Jesús para cumplir con él lo mandado en la ley, 28 Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: 29 - Ahora, Señor, según tu palabra, puedes dejar que tu sirviente muera en paz 30 porque mis ojos han visto a tu Salvador, 31 que has dispuesto ante todos los pueblos 32 como luz para iluminar a los paganos y como gloria de tu pueblo Israel.
33 El padre y la madre estaban admirados de lo que decía acerca del niño. 34 Simeón los bendijo y dijo a María, la madre: - Mira, éste niño está colocado de modo que todos en Israel o caigan o se levanten; será signo de contradicción 35 y así se manifestarán claramente los pensamientos de todos. En cuanto a ti, una espada te atravesará el corazón.
36 Estaba allí la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad avanzada, casada en su juventud había vivido con su marido siete años, 37 desde entonces había permanecido viuda y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del templo, sirviendo noche y día con oraciones y ayunos. 38 Se presentó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a cuantos esperaban la liberación de Jerusalén.
39 Cumplidos todos los preceptos de la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y el favor de Dios lo acompañaba.

Comentario (2/2/12):
Jesús es presentado en el templo por sus padres, tal como estaba escrito en la ley, la purificación tenía un sentido ritual, no moral, se debe destacar que la ceremonia se celebra en el gran templo de Jerusalén. Para el evangelista Lucas es importante colocar la misión de Jesús en Jerusalén, allí arranca la liberación Mesiánica, allí culminará sobre el calvario y desde allí se extenderá después de Pentecostés a todas las naciones de la tierra.
En este contexto aparecen dos personajes significativos: Simeón, un anciano, que reconoce a Jesús como el Mesías de Dios y “gloria de su pueblo Israel” y Ana, una mujer anciana, que habla de Jesús a cuantos han vivido la Esperanza. Son ancianos que simbolizan al resto de Israel, que aguardan en una vigilante y larga espera la llegada del Mesías liberador.
El texto nos repite cuatro veces que lo que hicieron José y María era “de acuerdo a la ley” o “para cumplir la ley”, todo esto para mostrarnos la condición humana y la inserción plena de Jesús en la vida de su pueblo Israel. Pero la vida de ese niño que en la lectura del evangelio hoy es presentado, terminará siendo un proyecto de salvación para todo el pueblo y trascenderá a “todas las naciones”, no olvidemos también que ese niño es “signo de contradicciones” porque desenmascara, a fin de cuentas, las intenciones torcidas que a veces llevamos, el egoísmo y la violencia que habita en nuestros corazones. Podemos decir entonces que hoy también se nos presenta a nosotros la salvación.
¿Percibimos a Jesús como luz que ilumina nuestras vidas?
(Orfa)



Comentario (30/12/11):

La palabra de Dios hoy especialmente nos invita a contemplar la vida familiar. Vivimos en un mundo que ha relativizado todas las instituciones, también a la familia.

En el evangelio vemos a toda la familia de Nazaret en el templo, en el cumplimiento de los preceptos religiosos; pero lo más importante es verlos juntos, realizando el plan de Dios. En esta ocasión se encuentran con Ana, una mujer profetisa; ella, al igual que Simeón, ha envejecido esperando ver la gloria de Dios y en Jesús ha hallado algo especial “este niño es la vida nueva”, es el cumplimiento de la promesa liberadora de Dios.

Termina el evangelio mostrándonos la vida cotidiana de la Sagrada Familia; diciendo que Jesús crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría bajo los cuidados de José y María y con la gracia de Dios, Jesús configura su ser en la hoguera de su casa, con su familia, es allí donde aprende a amar, a servir, a trabajar y luchar por la justicia.

Pidamos hoy por todas las familias del mundo para que sean verdaderas escuelas de vida en la que el amor, el respeto, la solidaridad, la tolerancia y la comprensión, sean sus principales características. 

(Anita)


Comentario (29/12/11):

Hacer lo mandado por Dios, que no daña ni menoscaba al ser humano, que lo hace igual en dignidad a otro ser humano es importantísimo.

Para Lucas, en este evangelio, el hecho de la presentación de Jesús en el Templo cumple la misión de demostrar la verdadera naturaleza de Jesús durante el cumplimiento de los hechos cotidianos, de los rituales que todos cumplen. Jesús es el Mesías; pero, no se separa de la cultura en la que ha nacido, la perfecciona, la eleva hacia Dios.

Mediante el testimonio de Simeón sabemos que Jesús será luz de los paganos y gloria de Israel, signo de contradicción. Porque la Iglesia cristiana crecerá desde estas dos fuentes, desde la tradición judía de muchos discípulos que aceptarán a Jesús y desde la conversión de muchas personas venidas de otros pueblos que reconocerán verdad en las palabras de Jesús. Palabras de amor, vida, justicia y paz.

(Jessica)

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