1 29 Después salió de la sinagoga
y con Santiago y Juan se dirigió a casa de Simón y Andrés. 30 La
suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo comunicaron inmediatamente. 31
Él se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se
puso a servirles.
32
Al atardecer, cuando se puso el sol, le
llevaron toda clase de enfermos y endemoniados. 33 Toda la población
se agolpaba a la puerta. 34 Él sanó a muchos enfermos de dolencias
diversas y expulsó muchos demonios, pero a éstos no les permitía hablar, porque
sabían quién era él.
35 Muy
de madrugada se levantó, salió y se dirigió a un lugar despoblado, donde estuvo
orando. 36 Simón y sus compañeros salieron tras él 37 y
cuando lo alcanzaron, le dijeron: - Todos te están buscando.
38
Les respondió: - Vámonos de aquí a los pueblos
vecinos, para predicar también allí; pues a eso he venido.
39
Y fue predicando en las sinagogas de toda
Galilea y expulsando demonios.
Comentario (5/2/12):
No hay males pequeños a los ojos de Dios y
esto Marcos lo entendió y lo dejó por escrito.
En este evangelio vemos la intensa relación
con Dios en la oración y la predicación del reino, que se acompaña de los
signos elocuentes de sanación. El reino que Jesús predica es el de la dignidad
para todos, ya no hay exclusión, no existen las murallas que dividen al género
humano.
Hoy podemos, como Jesús, anunciar el reino
haciendo el mismo milagro de amor que él: reincorporando, insertado, derribando
fronteras humanas de odio y de egoísmo. Pero el fundamento no surge de los
buenos deseos, sino de la solidez que brinda el estar unidos al plan de Dios.
El cristiano es agente de cambio en el
mundo, al modo de Jesús y con la autoridad de Jesús, en todos los ambientes,
aún en los que no nos resultan tan cómodos.
¿En qué medida soy parte del plan de Dios para
anunciar el reino y dar testimonio de la palabra de Dios?
(Orfa)
Comentario
(11/1/12):
Las
sanaciones son signos de la cercanía de Jesús. Jesús se acerca, toca y levanta
a la persona enferma y postrada.
La
suegra de Simón representa a la mujer que sirvió toda la vida a sus familiares;
pero cuando llega la vejez y la enfermedad, son un estorbo y se las abandona.
Hoy día muchos hijos se encargan de sus padres y los cuidan hasta su partida;
pero otros los olvidan en un hogar de ancianos.
La
suegra de Simón estaba enferma y cuando estuvo sana se puso a servir al Señor.
Ella nos representa a todos nosotros. El Señor se acercó, nos tocó y nos
levantó, o sea, nos liberó de nuestra situación de postración y de pecado, y
espera que nos pongamos al servicio de la causa del Reino. Ser cristiano
significa tener fe y servir, o sea, trabajar en la viña del Señor.
(Marité)


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